Spice and Wolf volumen 6 capítulo 1

“¡Alto ahí, idiota! ¡Mueve esa proa! ¡Estoy llevando monedas de plata de Imidra!”

“¿Qué fue eso? ¡Nosotros llegamos primeros! ¡Tú mueve tu proa!”

Los gritos de enojo hacían eco constante con el agua mientras que los cascos colisionaban y mandaban chorros de agua al aire.

El puerto de Lenos hacia un zumbido como una colmena furiosa. Lawrence escucho un grito que pudo haber sido un grito de guerra o un aullido de muerte, seguido por el sonido de algo salpicando en el agua.

La usualmente calmada superficie del agua estaba constantemente inquieta por las olas.

Y en medio de los gritos furiosos de los caballos y los hombres, las naves peleaban para dejar el puerto antes que las demás, cada una de ellas sin duda cargadas hasta el tope con pieles. Cualquier bote que normalmente solo llevaban a un remero estaba siendo contratado como un express especial.

Era fácil entender, que en cualquier negocio, las mayores ganancias siempre se las llevaban los primeros en llegar.

Pero Lawrence miraba sus esfuerzos con ojos fríos.

El primero en llegar de seguro seria cierta noble en decadencia llevando pieles valuadas en miles de monedas de plata.

“Vamos, no te quedes allí embobado-¡necesitamos encontrar un barco!”

“Supongo que es un poco tarde preguntar pero, ¿estás de acuerdo con abordar un barco?”

Dada la situación, tomaría algo de suerte encontrar una embarcación dispuesta a llevar a una pareja de pasajeros casuales. La línea de barcos esperando poder salir del puerto era como un camino de hormigas.

“Vos fuiste el que dijo que la carreta tomaría demasiado tiempo y sería mucho problema.”

“Bueno, sí, pero…”

Lawrence no podía oír nada excepto voces fuertes que parecían provenir del lugar donde el puerto se conecta con el río.

Parecía ser que los que querían detener el flujo de pieles de la ciudad estaban tratando de cerrar el puerto.

“…”

“¿Qué?” pregunto Lawrence.

“No estás apurado en zarpar.”

“No, no es eso.”

Incluso un niño se podía dar cuenta que estaba mintiendo. Holo levanto una ceja mientras lo miraba. “Bueno, encontremos una embarcación.”

Como ha sido bastante aparente que encontrar un navío que pueda llevar un caballo rio abajo sería difícil, Lawrence dejo su caballo en un establo cuyas bestias ya han sido todas alquiladas. Rento la carreta en los muelles a través de una conexión del dueño del establo.

Les guste o no, ya no podrán viajar más por carreta.

Y como la ciudad portuaria de Kerube estará llena con comerciantes pasando el invierno allí, capaz pueda hacer algunos negocios en ese lugar.

Oh bueno, murmuro Lawrence para adentro. “Bien, bien. Voy a ir a encontrar un barco. Tú ve a comprar algo de comida en la tienda de allí. Una cantidad para tres días va a ser suficiente. Y vino-mientras más fuerte mejor.”

Él le entrego a Holo dos monedas brillantes de plata de su monedero.

“¿Y que hay sobre el pan de trigo?”

Holo comprendía bien valor del mercado y sabía que el monto que le dieron no sería suficiente para comprar pan de trigo.

“El pan necesita levadura para levantarse. Y también es necesario dinero para comprar ese pan.”

“…”

El pan de trigo ha estado fuera de cuestión luego de la conversación en la posada.

Aunque Holo asintió frustrada con la cabeza, su frustración no era muy profunda.

Rápidamente lo miro de nuevo. “¿Entonces por qué el licor fuerte?”

Evidentemente se dio cuenta que Lawrence generalmente prefiere vino que sea fácil de tomar. Lo hizo feliz que ella recuerde lo que le gusta y lo que no y no solo las tiendas de sastres y zapateros.

Su respuesta, sin embargo, fue corta;  no dejo ver su placer. “Lo vas a entender pronto.”

Holo se le quedo mirando por un momento, entonces parecía alegre y lo golpeo en su brazo. De seguro lo malinterpreto. “Entonces voy a regatear y asegurarme se llevar el mejor vino, eh?”

“No necesitamos mucha cantidad.”

“Aye. ¿Nos encontramos de nuevo por aquí?”

“Si… ¡ouch-!” Lawrence asintió con la cabeza, pero el movimiento causo que sintiera un gran dolor repentino en el lugar donde Eve lo golpeo.

Estaba agonizando en si debería usar medicina o pomada para eso cuando noto la expresión de Holo y pensó lo mejor de ello.

Ella estaba preocupada por él-tal vez era mejor de esa forma.

“…Tus pensamientos son bastantes obvios,” dijo Holo.

“Me enseñaron de niño que la honestidad es una virtud.”

“¿Y en serio piensas eso? Holo le dio una brillante e inocente sonrisa e inclino la cabeza.

“Supongo que mi maestro también me enseño que la honestidad es el mandado de un tonto.”

Holo se rio por la nariz, y luego bromeo, “Tanto que no puedo evitar burlarme de vos.” Dio la vuelta con la gracia de un bailarín y después se marcho en la muchedumbre.

Lawrence se desplomo y suspiro, rascándose la cabeza.

Una sonrisa apareció en sus labios; estas conversaciones íntimas eran un placer, era verdad.

Aun así, pensó, me pregunto si algún día volveré a tener la ventaja.

Él estaba seguro de que al menos podría recurar el contrato en el que había sido estafado, pero eso parecía estar muy lejos.

Te amo.

Solo ha sido hace poco, pero el momento cuando se enfrentó a Holo y dijo esas palabras parecía un pasado lejano. Pensando de nuevo en ello, Lawrence era atormentado por un sentimiento sin nombre.

La extraña emoción hizo retorcer su cara y su respiración dificultosa.

Aun así-no era un sentimiento malo.

Esa cosa imprecisa tenía una definitiva sensación de calma, de paz.

Solo era un poco-no, bastante-embarazoso; el poco arrepentimiento que sintió probablemente venia de haber perdido la competencia.

“¿Qué competencia?” se pregunto a sí mismo con una sonrisa burlona, mirando en la dirección en la cual Holo había desaparecido.

Se encogió de hombros y suspiro, luego se dirigió en la dirección del muelle.


Lawrence pronto encontró un barco, lo cual fue posiblemente afortunado y definitivamente inesperado.

Aunque el puerto estaba repleto de gente desesperada en enviar embarcaciones, cuando Lawrence se calmo y miro más de cerca, vio que había varias naves cargando mercancía como en la rutina usual, y cuando hablo con una, recibió una buena respuesta. Con cada nave estando tan atareada, Lawrence esperaba que las cuotas sean exorbitantes, pero de hecho eran bastante razonables.

Lawrence pretendió no darse cuenta de la subida de tensión en las caras de los viejos capitanes cuando menciono a su compañera mujer.

Entendió porque Eve fue a tal punto de esconder su rostro y sexo cuando hacía negocios.

“Aun así, ¿qué negocios tiene en Kerube? Ningún bote respetable se va a dirigir allí en esta época.”

El capitán tenía el nombre nada usual de Ibn Ragusa y explico que era de un pobre y helado pueblo al extremo norte de la costa occidental.

Por reputación, las personas de bien al norte eran esbeltas y de piel blanca, taciturnos y de mirada perspicaz, pero Ragusa era robusto y efusivo con una tez más rojiza que un bronceado.

“Sorprendentemente, no tiene nada que ver con el comercio de pieles.”

“¿Oh?” Ragusa miro a Lawrence de arriba abajo con escepticismo, inclinando su cabeza, su cuello imperceptible entre sus fornidos hombros. “No parece que tienes ninguna carga.”

“Mi socio de negocios por única vez, se fue con ella.” Lawrence  señalo la aun hinchada parte de su rostro. Ragusa se rio con entusiasmo, su rostro parecía la de un pez globo.

Golpeo el hombro de Lawrence como diciendo que esas cosas pasan, luego pregunto, “Bien, ¿dónde está esa compañera suya?”

“Ah, está comprando raciones-,” comenzó Lawrence, dándose vuelta en dirección a la fila de vendedores- pero entonces sintió una presencia a su lado.

Allí estaba Holo, parada como si hubiera estado allí por años.

“-Y aquí está.”

“¡Oh ho! ¡Que carga de alta calidad! retumbo Ragusa con un palmada de sus manos, tan fuerte que los hombros de Holo se encogieron.

Los marineros, como regla, eran gritones.

Demasiado, sin duda, para Holo, cuyo oído es tan bueno que puede escuchar el sonido de alguien arrugando la frente.

“Por cierto, ¿cuál es su nombre?”

Tal vez pensando que eran una pareja casada, Ragusa le pregunto a Lawrence en lugar de hacerlo directamente a Holo.

De todos modos, él no era nada parecido al cambista que una vez trato de seducir a Holo apenas la conoció.

Una bolsa con pan o algo así colgaba del hombro de Holo, y debajo de su brazo, llevaba un pequeño barril. Luciendo tal cual como una aprendiz de monja regresando de un mandado, lo miro a Lawrence.

Que ella este manteniendo las apariencias enfrente de otras personas era una de sus razones, medito Lawrence, que incluso si ella se burlaba de él, sería incapaz de enojarse con ella.

“Soy Holo.”

“¡Ho! ¡Un buen nombre! Gusto en conocerte. Soy Ragusa, maestro del río Roam!”

A cualquier hombre le gustaría alardear enfrente de tal  hermosa doncella.

Ragusa hablaba como si fuera la cosa más obvia del mundo para una chica como ella viajar con Lawrence, y extendió su robusta y callosa mano en saludo. “¡Pero esto también significa que seguro vamos a llegar a destino con seguridad!”

“¿Eso qué significa…?”

Ragusa se rio a carcajadas, dándole una palmada al esbelto hombro de Holo. “¡Los mercados declararon que debe ser una hermosa doncella la que este en la proa de una nave para rogar por su seguridad!”

Era verdad que las proas de los barcos mercantes de largas distancias generalmente eran decoradas con la escultura de una figura femenina.

Algunas veces representaban una diosa pagana; otras veces, eran una mujer sagrada de la historia de la Iglesia. (Lawrence tenía la sensación de que siempre era una mujer la que cuidaba a un barco, y a los barcos se les suelen dar nombres femeninos también.)

Aun así, él sentía que Holo estaba muy fuera de esa capacidad-era una loba, más adecuada a escuchar plegarias para un viaje seguro por tierra que por cualquier otra travesía por agua.

La imagen de Holo nadando como perro en el agua le vino a la cabeza; Lawrence no podía evitar reírse un poco al pensar eso.

“Bien, ¿están listos? No estamos tramando transportar pieles como todos los demás, pero tenemos cargamento que debe llegar rápido,” dijo Ragusa.

“Ah, er, si. ¿Pudiste comprar comida?” Lawrence le pregunto a Holo, que asintió con la cabeza.

Dado que ella era una loba, Holo era muy buena en hacer el papel del corderito inocente.

“Entonces adelante y siéntense en cualquier lugar que este libre. Van a pagar una vez que lleguemos allí.”

La costumbre de pagar al llegar solo era sustentable para los navíos-estar rodeado por agua hace el viajar gratis difícil.

“Pretendan que están en una gran nave,” finalizo Ragusa con una gran carcajada, todo un marinero.

Entre las embarcaciones que surcaban el río, llevando cargamentos río arriba y abajo, la de Ragusa estaba del lado de las pequeñas.

No tenia velas, y el fondo era plano-a pesar de que, el bote era más bien delgado y largo. Si hubiera sido más angosto, hubiese sido fácil para un capitán sin experiencia volcarlo por accidente.

Justo en  la mitad del bote había una pila de sacos de arpillera que llegaban a la cintura, cada uno de los cuales era lo suficientemente grande para meter a Holo. Desde sus gigantescas bocas, Lawrence podía ver que estaban llenos con trigo y legumbres.

Hacia la popa de ese montón había varias cajas de madera.

Como Lawrence no las podía abrir y echar un vistazo, no podía decir con seguridad cuáles eran sus contenidos, pero dados los sellos o crestas que han sido grabadas en ellas-que eran todas de un tamaño similar-asumió que tenían un valor relativo. Este era de seguro el cargamento que debía llegar rápido. Como cualquier comerciante, Lawrence estaba curioso sobre sus contenidos.

Si las cajas han sido traídas de más río arriba, pueden contener minerales de plata o bronce o tal vez monedas de bajo valor forjadas cerca de una mina de hierro y destinadas para la exportación. Estaño o hierro no habrían sido guardados con tanto cuidado, y sería igualmente extraño transportar piedras preciosas sin ni siquiera un guardia.

Debido al nivel bajo del río, la cantidad de cargamento a bordo de la embarcación era bastante pequeño en comparación a su capacidad.

Había pocas lluvias durante esta temporada, y gracias a las fuertes nevadas en las montañas, la cabecera del río estaba congelada.

Esto causo que el nivel del agua disminuyera e hizo fácil que los barcos muy cargados encallaran. Tal como las ruedas de una carreta se pueden atascar con facilidad en un camino lodoso o un día lluvioso, un barco encallado era un hecho de la vida. En el peor de los casos, la carga tendría que ser arrojada, y peor que eso, era una obstrucción para el resto del tráfico marítimo, lo que podría dañar la reputación del capitán responsable.

Se decía que los mejores de los que pasaban sus vidas navegando los ríos podían manejar el timón con sus ojos cerrados, sin importar el estado del río.

¿Entonces qué hay de Ragusa?

Lawrence lo pensó mientras tomaba asiento en un lugar vacio cerca de la proa del bote, dejando las cobijas y suministros que llevaba.

La superficie del agua del puerto chapoteaba, y el balanceo del bote era pequeño  pero constante. Lawrence no había sentido esta sensación en bastante tiempo y lo puso nostálgico; sonrió tristemente. La primera vez que había subido a un barco, estaba tan asustado y mareado que se tenía que sostener al borde de la embarcación.

Ahora parece que ya no está más nervioso.

Tuvo que sonreír cuando vio a Holo acercarse tan cuidadosamente para sentarse junto a él. Ella dejó el barril de vino bajo su brazo, desato la bolsa de comida con olor delicioso de su hombro, luego finalmente noto la mirada de Lawrence. Le devolvió la mirada con furia.

“¿Qué es tan gracioso? preguntó. Su voz baja no era un acto.

“Solo estaba pensando que solía estar tan nervioso como tú.”

“Mmph… no tengo miedo del agua, pero es inquietante cuando el barco se balancea.”

Era extraño que ella admitiera tener miedo tan de inmediato.

Se mordió los labios, irritada con su propia sorpresa. “Es porque confió en vos que admito esta debilidad.”

“Puedo ver tu dientes detrás de esa sonrisa burlona.”

Una vez que Lawrence señalo eso, Holo rápidamente removió esa sonrisa burlona y luego sonrió de manera poco agradable. Era seguro que tener miedo era una sorpresa, pero admitir ese miedo fue puro cálculo.

Lawrence no sabía si ella realmente estaba siendo agradable o no.

Al instante siguiente, Holo se levanto de repente. “Esto no es suficiente. No me puedo llevar bien contigo ahora,” dijo ella, moviendo la cabeza a un lado tristemente. Ella había dicho que sin importar que tan agradable sea su tiempo con Lawrence, tenía miedo de eventualmente cansarse de ello. Lawrence sintió un choque, como si hubiera tocado algo muy caliente.

Pronto se corrigió a sí mismo-Holo no estaba siendo tan seria este momento.

Incluso sin molestarse en preguntar, él sabía que era lo que tenían que evitar. Sabiendo que había trampas adelante pero no saber exactamente donde, haría difícil el caminar-pero si uno sabia donde estaba el acantilado, bordearlo era bastante fácil.

Aventurarse a decir lo mismo no era ni el motivo para que Holo se reprendiera a sí misma, ni tampoco el motivo para que Lawrence este en guardia.

De hecho, era todo lo opuesto.

Terminarían sus viajes con una sonrisa. Habiéndose prometido eso el uno al otro, no había nada de que tener miedo.

Lawrence se calmo y respondió, “Eso suena como la línea de una obra de teatro.”

Él no dijo el resto de lo que estaba pensando, lo cual sonaba como la línea de una obra sobre amor prohibido.

En respuesta, Holo-tal vez irritada de que Lawrence no esté frustrado-lo miro rápidamente. “¿Acaso no puedes seguir la corriente?”

“No mientras que tu rostro sea tan malicioso.”

Los ojos al revés de ojos le dieron a su rostro un aspecto sombrío, pero luego se burlo y le saco la lengua.

Lawrence sonrió, sorprendido-la expresión de esta loba puede cambiar con mucha rapidez.

Apenas un momento después, Ragusa vino corriendo por el muelle, sus pisadas haciendo mucho ruido mientras gritaba en su característico vozarrón, “Muy bien, ¡nos vamos!”

Rápidamente desato el barco del amarradero, arrojo la soga a bordo, seguido por un salto como el de un niño saltando al río-no fue poca cosa. Ragusa no podía ser llamado delgado, ni siquiera como adulación, y el bote se hundió bastante por el peso repentino, inclinándose tanto para un lado que parecía poder llegar a volcarse.

Incluso Lawrence se alarmo-ni hablar de Holo, cuyo cuerpo se endureció y su cara se puso seria.

Sus manos agarraban las ropas de Lawrence con fuerza, y esto seguro no era una broma.

“¡Miren el mejor manejo de una embarcación en tres reinos! dijo Ragusa vigorosamente, metiendo un largo remo en el agua y remando, su cara colorada se volvía cada vez mas roja.

Al principio el bote no parecía responder al grito de Ragusa, pronto su popa se alejo lentamente del muelle. Ragusa levantaba el remo con cuidado y, ajustando su dirección, lo bajaba de nuevo.

El navío, cargado con tantas cosas que serian necesarios cuatro caballos para transportarlas, se estaba moviendo con el poder de un solo hombre.

Los marineros eran famosos por su alarde, pero Lawrence sentía que ahora entendía de donde venia eso.

Ragusa estaba moviendo el bote entero por su cuenta, después de todo.

Habiéndose alejando del amarre del barco, Ragusa ahora remaba a lo largo de la ruta que conducía al rio.

A pesar del flujo constante de tráfico fluvial, no colisionaron con ninguna otra embarcación mientras se deslizaban por el agua ondeante.

Ragusa parecía conocer a casi todas las embarcaciones que pasaron y les dio a la mayoría saludos amistosos-aunque ocasionalmente intercambiaba gritos y levantaba remos con alguno.

Gradualmente ganaron velocidad,  con la cual el largo navío ganaba más estabilidad, y pronto llegaron a la salida del puerto hacia el río.

En la torre de madera, que servía como punto de control en la frontera del puerto, había un grupo de hombres que estaban intentando detener el flujo de pieles, y al haberse forzado camino a través de la guardia de la ciudad, lanzaban insultos a los botes que lograban pasar esta última línea de defensa.

Las vicisitudes de la fortuna siempre fueron así.

Hombres vistiendo cotas de malla y cascos de hierro llegaron a la entrada de la torre. Probablemente eran mercenarios y caballeros que han sido contratados por la ocasión.

El bote llevando a Lawrence y Holo circundaron la torre,  y mientras entraba en el río en si, un hombre gritando insultos desde la cima de la torre era reducido por los mercenarios. Lawrence no se estaba sintiendo especialmente compasivo, pero al mismo tiempo, esperaba que no haya muertes.

Mientras miraba, las cosas que le sucedieron en la ciudad aparecieron en su mente.

Tal como los hombres en la torre ahora estaban en serios problemas, Lawrence recién acababa de enfrentar sus propios problemas.

Fue sorprendido por la sugerencia de Holo de terminar sus viajes y sorprendido de nuevo por su razonamiento.

Al final, la sensación había atravesado el egoísmo de Lawrence, pero decidió que eso era lo que quería Holo.

Pensando de nuevo en la escena, le hizo querer mostrar a Holo-que estaba lejos de estar cómoda en el bote desconocido-un poco de amabilidad.

Pero tal amabilidad siempre era para nada.

En algún momento, Holo parecía haberse recuperado, y aunque aun se agarraba a la ropa de Lawrence, ahora ella miraba fijamente por la proa del barco el  largo del río.

Su perfil era indiscutiblemente audaz.

“¿Hmm?” Pareció notar la mirada de Lawrence y lo miro de manera inquisitiva.

Ella siempre sabia precisamente como lucia para los demás.

Lawrence miro hacia el otro lado, mirando a la ciudad de Lenos mientras la dejaban atrás.

Él escucho una risa.

“Tu amabilidad es muy aterradora,” dijo Holo, riéndose, soltando la ropa de Lawrence.

Su cabeza gacha, el aliento de Holo escapo de su boca formando un humo blanco desvaneciéndose en el aire. Esto no se podía evitar, ni siquiera si él le arrancara la piel de la cola a la pequeña demonio.

Hacia frio en el río. Ella no se podía dar el lujo de perder su cola.

Lawrence respondió lentamente, “Por mi parte, estoy asustado de tu sonrisa.”

“Tonto.” La sonrisa de Holo brillaba por debajo de su capucha.


Mientras fluye suavemente por la ciudad de Lenos de este a oeste a través de los pastizales, el  río Roam es un río perfectamente normal.

En primavera y principios de verano cuando el nivel de agua es alto, dicen que los cargamentos de madera que flotan río abajo son un espectáculo increíble, luciendo como una gran serpiente de agua, pero por el momento, todo lo que podían ver tanto a proa como a popa era la línea ordenada de barcos.

También habían ovejas bebiendo en el río y viajeros caminando al lado de el y nubes flotando por encima.

Holo era motivada por su curiosidad, pero también era rápida en perder el interés. Descanso su mentón en el borde del casco de la embarcación, su cara era una máscara de aburrimiento entendible, ocasionalmente posando la punta de sus dedos en el agua y suspirando.

“No hay nada para hacer,” murmuró ella, a lo cual un dormitado Lawrence, acurrucado en la misma cobija que ella, se despertó, bostezo y se estiro.

“Mmph. Yo estoy feliz de no tener que sujetar las riendas.”

No era bonito tener que concentrarse en esquivar los incontables hoyos en el camino, y ahora tampoco había necesidad de estar en estado de alerta por las águilas que pueden poner sus ojos en el cargamento.

Por sobre todo, no había necesidad de frotarse los ojos constantemente para mantenerse despierto incluso estando exhausto, escuchando los ronquidos de su compañera mientras se ponía cada vez mas y mas irritado.

Eso era suficiente para querer hacerlo viajar siempre por bote, pero Holo ya parecía estar demasiado aburrida para soportarlo. Retiro su mano que había estado tocando la superficie vidriosa del agua y salpico gotas hacia Lawrence.

El agua del invierno era muy fría.

Lawrence hizo una cara, Holo se dio vuelta y se recostó contra el lado del bote, removiendo su cola, que cubría los pies de Lawrence y la puso en sus manos.

Como Ragusa estaba tomando una siesta al otro lado del cargamento, no había necesidad de preocuparse.

“¿Por qué no tratas de contar ovejas? Estoy seguro que eventualmente te vas a dormir.”

“Estaba contando hasta hace un momento. Me rendí alrededor de las sesenta y dos.” Holo movió rápidamente sus manos por su cola, deshaciéndose de pedazos de basura y pelo enmarañado.

Con cada cepillada, cosas parecidas a pulgas salían de su pelaje, pero incluso si ella hubiera estada preocupada por ellas, no se podía hacer nada.

Eso era suficiente para hacerle creer a Lawrence los rumores de mantenerse despierto por culpa de las pulgas y piojos en las cálidas noches de verano.

“De todas maneras,” continuo Holo, “contar ovejas solo me va a dar hambre.”

“Eso no es bueno. Sera mejor que te detengas.”

Holo le lanzo una pulga a Lawrence.

Era un gesto sin sentido ya que compartían la misma cobija.

“Aun así,” dijo ella, llevando la cola a su cara y enterrándola en el espeso pelaje. “Una vez que lleguemos río abajo y reprendamos a la zorra, ¿entonces qué?”

Se las arreglo muy bien para hablar con la cola en la boca, pero una vez que termino y abrió la boca, estaba cubierta de pelo. Probablemente necesitaba prepararse para el cambio de pelaje una vez llegue la primavera.

Eso paso por la cabeza de Lawrence mientras él se inclinaba para ayudarla a remover algunos pelos que aun seguían pegados a la boca a Holo a pesar de sus esfuerzos de quitárselos. “Vamos, quédate quieta… ¿entonces que, preguntas?”

“Aye. Después.”

Holo entrecerró los ojos mientras le sacaba los pelos; su tono algo diligente de seguro era para distraer la atención de Lawrence de la cuerda floja en la que caminaba más que para solo burlarse de él.

El mejor curso de acción que Holo y Lawrence podían tomar, como también las cosas que podían o no hacer, habían sido decididos en Lenos.

Pero esa decisión no incluida nada de lo que podría suceder después.

“La comida y entretenimientos son varios a donde nos dirigimos, podemos esperar hasta que la nieve se derrita en las montañas. O si estamos apurados, podemos conseguir caballos e ir de nuevo a Lenos, luego ir hacia el norte.”

“Te refieres a las montañas de Roef.”

Era la dirección de la cual Holo había venido.

Si se apuraban, el viaje tomaría menos de un mes. Si se movían en serio, sus viajes juntos terminarían en solo algunos días.

Holo sujeto su cola de una manera especialmente recatada.

Lawrence la estudio.

Ella le estaba suplicando que le mintiera.

“Sin embargo, las montañas cambian cuando las personas entran en ellas. Si nos dirigimos hacia el río Roef, capaz nos perdamos en el camino.” Lawrence pensó que tenía una loba de alto mantenimiento como compañera mientras le sacaba otro pelo castaño de su boca y continuo. “Si llegamos tan lejos como Nyohhira, sabrías el camino, ¿correcto? Mi suposición es que nos tomaría diez días de Lenos a Nyohhira en buenas condiciones. Si no podemos esperar a la primavera, serian alrededor de unos veinte días-vamos a necesitar tomar caminos que pasen por tantas ciudades y pueblos posibles.” Conto con los dedos, inseguro de si eso era largo o corto.

Mantener las estadías cortas y los viajes largos.

Ese principio siempre estaba en su cabeza mientras viajaba por negocios. Cuando hace negocios, la mitad de sus ventas van a las tarifas e impuestos; un 30 porciento a los costos de viaje y hospedaje, dejando un 20 porciento como ganancia-así que una ruta más lenta y cara apenas le convenía a Lawrence.

Sin embargo, este viaje sería tan corto que cuando termine, sabía que se arrepentiría.

Conto con sus dedos, entonces se detuvo, mirando el próximo digito, pensando si había alguna forma de contarlo.”

“Diez días para un agradable baño en las aguas termales de Nyohhira,” dijo Holo, estirando su mano y contando el ultimo dedo de Lawrence.

Con sus manos superpuestas de esa manera, parecían como una pareja casada tratando de mantenerse cálidos.

Y así era, Lawrence sonrió ampliamente, su corazón cálido.

Holo levanto la vista y sonrió.

Era una sonrisa aterradora.

Diez días en Nyohhira. Si habría una cosa capaz de poner una sonrisa en su rostro y calentar su corazón, seria eso.

No se sabía cuánto costarían diez noches en una ciudad de baños termales. Los costos de las posadas podrían ser altos, aprovechándose de los viajeros, y la comida desagradable aunque cara. El agua fresca con un precio increíblemente alto, el licor mediocre y con poco sabor. Hay una cuota para entrar en los baños, y son necesarios dos chequeos diarios por un doctor para poder usar las aguas termales con los minerales más fuertes. Literalmente era dinero tirado a la basura.

Sin embargo, dado el tiempo de la petición de Holo, no se podía rehusar.

La sabia loba definitivamente era astuta.

Si tenía que ser menos honesto con sus sentimientos, podía solo sonreír y sentirse bien con eso.

“Estas poniendo tu cara de contar dinero” dijo Holo, poniendo la mano de Lawrence en su rostro y acariciándola, su expresión maliciosa.

Su cola se movía sugestivamente.

Lawrence considero agarrar y acariciar esa cola.

“Aunque habían personas cuando pase por allí, e incluso yo tomaba forma humana y usaba las aguas termales de vez en cuando, así que entiendo el sistema. Pero soy Holo, la Sabia Loba de Yoitsu. Solo necesitas añadir un poco más a tus gastos.

Ese de seguro era el caso, pero las aguas termales eran lugares donde aquellos que harían cualquier cosa para extender sus vidas siquiera un segundo se reunían.

Tales lugares eran elegidos bastantes para una peregrinación, mientras más difícil era encontrar un agua termal, más potente se decía que eran sus aguas, así que las ubicaciones más remotas ganaron bastante fama.

Aunque una cosa era segura, Holo no iba a poder encontrar un agua termal que no haya sido descubierta ya.

Pero lo “poco” que Lawrence tendría que añadir a los gastos de comida y hospedaje seria cualquier cosa menos poco.

“Cada vez que me haces gastar un poco más en comida, mis propios sueños se alejan aun mas.” Si Lawrence no le advertía a Holo, quien sabe cuánto pediría la próxima vez.

Holo le dio una mirada fea de inmediato, pero Lawrence no retrocedió.

Ni siquiera al estar en tal desventaja, habiéndole dicho a Holo que la amaba en la cara.

“Tengo una variedad de formas en las cuales molestarte, pero primero,” dijo Holo con una tos y un movimiento rápido de su cola, “¿vos no sos el que decidió dejar sus sueños de tener una tienda de lado y decidió venir por mi?”

Lo miro, probándolo.

Sus ojos de color marrón rojizo brillaban a través del aliento blanco que escapó de entre sus finos labios.

“Por un lado, puede que los haya dejado de lado, pero no me rendí con eso.”

Holo suspiro profundamente, como preguntando si él esperaba que esa excusa funcionara.

Y es verdad, parte de eso era mentira.

Holo podía ver con facilidad a través de tales mentiras y muy probablemente ya lo haya hecho, pero antes de que se lo señale, Lawrence decidió aclararlo primero.

“Aunque supongo que lo deje de lado en serio, más o menos.”

“Supongo que es la naturaleza de los comerciantes usar palabas confusas en vez de dejar las cosas claras,” dijo Holo, exasperada.

Lawrence reviso su declaración. “No, en serio lo deje de lado.”

“Voy a esperar para sugerir gastar dinero hasta que escuche una buena razón por la que hayas hecho eso.”

Lawrence agonizo por un momento; él quería decir, “Gracias de todo corazón,” pero en vez de eso se encogió de hombros y respondió de esta forma: “Si abro una tienda, espero que al menos me agrade la mitad que viajar.”

“¿…Huh?”

“Cuando el momento de poder abrir una tienda al fin estuvo enfrente de mí, de repente me di cuenta-de que si tenía una tienda, mis días de viajar se terminarían.”

No era como si ya no estuviera atraído por el olor de la ganancia.

Pero privilegiar esa meta por sobre todas las otras sin importar que, centrándose únicamente en la ganancia material-él ya no quería eso.

Si él tiene la tienda ahora, sería un desperdicio, precisamente porque la ha estado buscando por tanto tiempo con un enfoque tan unilateral.

Holo dejo de lado su expresión burlona, murmurando “hmm” para si misma.

Holo de seguro entendía esto, ya que ella misma temía que los días de alegría eventualmente se conviertan en días de tristeza.

“Aun así, deberías tomar en consideración que me siento de esta forma porque fue mi sueño por mucho tiempo. Si fuera a conseguir una tienda, no sería una cosa triste.”

Holo asintió con la cabeza lentamente, pero su rostro estaba confundido y contestó, “Aye, supongo… que hubo algo de infortunio.”

“Si… espera, ¿qué? ¿Infortunio?” pregunto Lawrence por la palabra que fallaba en entender, a lo que Holo hizo una cara como si fuera la cosa más obvia en el mundo.

“Si, ¿no lo hubo? Tenías un sueño pero lo dejaste de lado para venir por mí. Es suficiente para que la persona que primero dijo las palabras ‘el que persigue dos conejos no va a atrapar ninguno’ alce las manos en consternación.”

Incluso Lawrence se dio cuenta de que su boca estaba completamente abierta, no podía lograr cerrarla mientras que rotó su cabeza hacia ella.

Sin importar cuantas veces lo considere, las palabras de Holo apuntaban a un solo hecho.

Él tuvo que abandonar un conejo para poder perseguir al otro pero falló en atraparlo.

Una emoción desagradable hierve en la mente de Lawrence, como si se le acabara de caer el monedero.

Si esto es una broma, deseo que se detenga, pensó para si mismo, dándose la vuelta. Entonces se volteo de nuevo hacia Holo y vio en ella una expresión de preocupación triste, como si estuviera preocupada por la salud de Lawrence.

“¿Estás bien? Vamos, anímate. Después de todo no has ganado nada, ¿no es así?”

¿Era enojo o tristeza o algo completamente diferente?

Al mismo instante que Lawrence se preguntaba si Holo estaba hablando otro idioma, ella torció los bordes de su boca maliciosamente, su lengua asomándose entre sus labios.

“Jeje. Es verdad, ¿acaso te acercaste a mí? Qué cosa más extraña, ganar algo sin antes acercarse a ella.”

Lawrence nunca quiso sumergir tanto en agua a Holo como en ese entonces, sobre todo porque ella estaba mirando la cara que él menos quería que los demás  vean.

Holo se rio. “Aunque supongo que no es un territorio marcada con sogas visibles. Como consideres eso depende de vos,” dijo ella, acercándose a Lawrence, ubicándose cerca de él como un lobo hace con otro.

Su aliento blanco choco contra la nuca de su cuello.

Él sabía que si la miraba, sería derrotado.

Y cuando se dio cuenta de eso, fue derrotado.

“Al final, es mi deseo que no abandones tu sueño. Y si encuentras tener una tienda satisfactorio, podrías tomar a un aprendiz, ¿no es así? Es una cosa bastante intensa, y nunca vas a tener un día de descanso,” dijo Holo riéndose y alejando su rostro.

Lawrence se pregunto si así se sentía un animal al ser despellejado.

Sin importar cuánto luche, su situación difícilmente podía mejorar.

Así que para no exponer nada más indecoroso de lo que ya ha hecho, tomo un respiro profundo, luego exhalo.

Holo se rio por lo bajo como disfrutando del momento.

“Espera, ¿alguna vez tuviste un aprendiz?” la voz de Lawrence aun estaba algo tensa, pero Holo lo paso por alto.

“¿Hmm? Oh si. Soy Holo la Sabia Loba después de todo. Muchos desearon aprender de mi.”

“Huh.”

Olvidándose de la conversación hasta ahora, Lawrence se vio sinceramente impresionado.

Mientras que Holo, posiblemente no esperando eso, se puso tímida de repente.

Puede que haya exagerado en un deliberado intento de compensar su provocación demasiado punzante. “Bueno, no sé si los podrías llamar aprendices, aunque estoy segura que se hacían llamar como tales. De todos modos, yo era la mejor. Si querrías recibir mis enseñanzas, hmm, tendrías que esperar detrás de al menos de cien.”

Holo ahora hablaba orgullosamente en un completo cambio de actitud-pero Lawrence se vio incapaz de sonreír de la forma que normalmente haría.

Cuando pensó sobre eso, Holo de seguro era merecedora de tal respeto.

Pero lo que hizo que sintiera una incomodidad por la dignidad que sin duda ella poseía, eran los muchos recuerdos de ella que llegaron su mente.

Él no podía conciliar este supuesto ser majestuoso con la Holo que conocía-que se reía, lloraba y enfurecía.

La expresión de Holo cambio a una sonrisa suave, y tomó la mano de Lawrence. “Por supuesto, vos no solo buscas mis enseñanzas; vos tratas de tomar mis riendas-un tonto raro, así es.  No puedes esperar tener éxito, pero no hay duda que deseas mírame a los ojos como a un igual. He estado sola en la cima de la montaña por bastante tiempo. He tenido suficiente de ver a los demás desde lo alto.”

Era una cosa solitaria siendo adorada como un dios.

Él recordó la primera vez que se vieron, y Holo había dicho que empezó a viajar para encontrar a un amigo.

La sonrisa de Holo aun permanecía, aunque ahora era una un poco solitaria. “Vamos, vos viniste por mí, ¿no fue así?”

Las palabras en si eran una broma, pero junto con esa sonrisa solitaria, difícilmente podía imaginar que querían significar eso.

Lawrence no pudo evitar hacer una sonrisa amarga, lo que hizo que Holo pusiera una cara deprimida.

Cuando él puso su brazo alrededor de su hombro y se le acerco, él sintió su suspiro.

Él se pregunto si la pizca de satisfacción que sintió en ese suspiro fue solo su imaginación.

“Pero ahora, yo…” ella comenzó, de nuevo doblando su cuerpo para que sus ojos miren directamente los de él. “Yo realmente, realmente disfruto mirarte de este modo.”

Allí al lado de él, ella parecía una encantadora doncella con la mirada hacia arriba.

Aunque él se haya acostumbrado a sus intercambios, esta era una cosa a la que nunca se podría acostumbrar.

“Sin duda porque el rostro que estas mirando es la de un tonto,” respondió Lawrence avergonzado y la chica lobo se aferro a él con placer.

La cola de Holo se meneo, mandando pulgas al aire.

Lawrence sintió un calor creciente en su pecho.

Holo sonrió, su cara presionada contra el pecho de él.

Lawrence devolvió la sonrisa. Era verdad-sus intercambios eran tan tontos que si eran vistos de esta forma, incluso al aprendiz más leal le sería difícil llamarlo maestro.

Lawrence murmuro una excusa para sí mismo-que si era lo que Holo quería, no había nada más que hacer.


De repente hubo señales de alguien moviéndose al otro lado de la pila de cargamento, y así fue, allí estaba Ragusa, extrañas líneas marcadas en su rostro, como si hubiera usado si brazo como almohada, y estirándose con fuerza primero miró a Lawrence, luego movió su vista a Holo, que estaba apoyada sobre Lawrence, durmiendo. Ragusa sonrió y bostezo.

Cuando Lawrence miró en la dirección que Ragusa señalaba, vio mulles construidos a ambos lados del río. Era una estación tarifaria, tal como las inevitables que se encuentren al cruzar montañas o planicies por carreta.

Aun había algo de distancia antes de que las alcanzaran, pero aparentemente Ragusa podía dormir y saber por la experiencia cuando despertarse. Se decía que los marineros se podían orientar en el mar no usando puntos de referencias, sino que solo con el olor del océano. Tal vez Ragusa también de esa forma. Ragusa puso el remo en el río y gritó, causando que una Holo durmiendo plácidamente se despierte de repente.

“Este es un punto de control del ducado de Diejin, el cual recientemente cambio de liderazgo. Voy a incluir la cuota por cabeza en su tarifa-aparentemente él está loco por la caza de ciervos, ¡así que los impuestos son altos, mi amigo!

Lawrence respondió que no veía la conexión entre la caza de venados y los altos impuestos, Ragusa se rio y contestó, “El duque nunca vio el cambo de batalla, sin embargo se proclama el mejor tirador con arco del mundo. En otras palabras, él piensa que no puede lanzar una flecha sin golpear a un ciervo.”

Mientras que las dificultades de los sirvientes que tienen que cazar con el duque eran altas, el trabajo de los cazadores de la región que cazaban y mataban las presas del duque  antes de tiempo era bastante bueno. Lawrence no podía evitar reírse del lord que seguro tenia rostro redondeado, pelo rizado, ignorante de cómo funciona el mundo y era el hazmerreir de la ciudad.

“Ah,” dijo Lawrence. “Debe ser una carga para su familia.”

“Además de eso, está obsesionado en capturar el corazón de su princesa elegida. Por supuesto, está el rumor de que empezó a darse cuenta de sus propias habilidades.”

Por alguna razón, los lores mas amados usualmente eran de los que peor se hablaba-un ignorante y arrogante gobernador debe ser odiado, pero tan pronto decía algo absurdo, su encanto se incrementaba. El negocio de los lores era uno difícil ya que debían escuchar los problemas de uno y a la vez ser serios y severos-estas cosas no garantizaban éxito.

Ragusa, también, se reía del duque, pero cuando era hora de pagar el peaje, ya lo tenía preparado y de ninguna manera era reacio en entregarlo.

Si la guerra llegaba a esta tierra, sería mucho más fácil para el hazmerreir del duque Diejin buscar apoyo que para los otros lores. Era muchísimo mejor hacerle sentir a la gente que era su deber unirse, en lugar de forzarlos a hacerlo.

Lawrence pronto se dio cuenta que la idea tenia relevancia para su propia situación y miró a Holo, que estaba al lado de él.

“¿Hay algo que deseas decir?” preguntó ella.

“No, nada.”

Ragusa gradualmente detuvo el navío, acercándose a otro bote que estaba cerca del muelle del punto de control.

No era necesario alguien experimentado con el río como Ragusa para darse cuenta que algo raro sucedía en los muelles.

Alguien estaba allí, discutiendo con un soldado que estaba armado con una pica.

No era claro lo que se decía, pero era obvio que ambas partes estaban gritando.

El responsable del bote delante de Ragusa también miraba la situación, estirando el cuello para ver.

“Es extraño ver tal pelea,” dijo Ragusa suavemente, protegiéndose los ojos con la mano.

“¿Cree que hay una queja sobre el alto peaje?

“Lo dudo. Solo los que vienen del mar se quejan sobre los impuestos. Ellos tienen que pagar por caballos para tirar sus navíos río arriba, luego pagar impuestos por el cargamento además de eso.”

Holo bostezo, mostrando sus colmillos mientras miraba la escena, después Lawrence se dio cuenta de algo extraño.

“¿Pero eso no es lo mismo tanto para las naves de mar como para las de río? pregunto él, acariciando la cabeza de Holo mientras ella se limpiaba los ojos con las ropas de Lawrence.

Ragusa retiró el remo del agua y sonrió ampliamente. “Para nosotros, que vivimos en el río, el río es nuestro hogar. Es natural pagar la renta del hogar de uno. Pero para los marineros del océano, solo es un camino. No es sorpresa que estén enojados-cualquiera se enojaría de tener que pagar simplemente por caminar en el camino.

Lawrence asintió con la cabeza, impresionado por las distintas formas de pensar.

Y entonces, mientras continuaban moviéndose, la escena completa estuvo a la vista.

Parecía que las personas discutiendo en el muelle eran un soldado llevando una larga pica y un joven.

El chico era el que gritaba.

Él estaba respirando fuerte, y el aliento salía de su boca en forma de grandes nubes blancas. “¡Pero el sello del duque esta justo aquí!”

Su voz juvenil podría o no haberse profundizado ya.

Para que eso este en cuestión, sin duda era joven.

Parecía tener alrededor de doce o trece. Su pelo despeinado era gris junto con un rostro mugriento con algo, barro tal vez, pero en cualquier caso, muy sucio. Él era tan flaco que si se chocara con la delicada Holo, sería difícil saber quien se caería, y los harapos que llevaba parecían que se vendrían abajo la próxima vez que estornudara.

Sus tobillos eran delgados, estaba calzado con sandalias frías cuyo desgaste extremo era obvio a simple vista. Si hubiera sido un hombre barbudo con este aspecto, el chico habría parecido la clase de ermitaño que recoge las miradas de admiración de los tipos piadosos.

El chico sostenía una hoja de papel viejo en su mano derecha, mirando al guardia con furia mientras jadeaba en busca de aire.

“¿Qué sucede?” pregunto Holo, molesta de que su siesta de mediodía haya sido perturbada.

“No lo sé. Espera-¿no deberías haber sido capaz de escuchar lo que estaban gritando?”

Holo bostezo. “Ni siquiera yo puedo escuchar tales colas mientras duermo.” “Es verdad. Ni siquiera puedes escuchar tus ronquidos.”

Holo inmediatamente pisó el pie de Lawrence sin misericordia.

Su queja fue cortada por el soldado, que ha estado callado hasta ahora, gritándole al muchacho. “¡Te digo que es falso! ¡Fuera de aquí!”

El soldado levantó la pica que sostenía.

El bote de Ragusa desacelero aun más, deteniéndose al lado de la embarcación delante de ellos, que estaba al lado del muelle.

Dicho dueño del bote parecía conocer a Ragusa, y luego de intercambiar saludos amistosos, inclinaron un poco las cabezas y tuvieron una conversación discreta.

“¿Quién es ese? ¿El aprendiz de Lennon?”

Ragusa le hizo un gesto con el mentón al dueño de una embarcación que ya estaba amarrada. El pelo del barquero era algo canoso,  y parecía mayor que Ragusa y su amigo.

“Si lo fuera, no estaría a bordo con una cara tan preocupada.” “Mm, cierto. Oh, ¿puede ser…?”

Mientras los dos marineros conversaban, el chico en el muelle tembló de furia o frío y miro al pedazo de papel que sostenía.

Entonces miro arriba de nuevo, como no queriéndose dar por vencido, pero se mordió los labios por la lanza que lo apuntaba.

Dio un paso atrás, luego otro, finalmente llegando al borde del muelle.

“Compórtate, muchacho,” dijo el guardia. “Muy bien, sigamos con el peaje…”

A las palabras del guardia, los barqueros que estaban mirando la escena siguieron con sus asuntos.

Ellos no estaban sorprendidos, como si esta clase de cosas sucedieran todo el tiempo.

Cuando Lawrence vio el sello rojo que ha sido impreso en el papel que el chico sostenía, él entendió lo que sucedió.

El chico había sido engañado por un comerciante deshonesto.

“Ha sido estafado.”

“¿Hmm?”

El barquero canoso retiro su navío, y otro bote tomó su lugar, con Ragusa moviendo su propio navío al lado de ese.

Lawrence hacía juego con el vaivén del barco mientras le hablaba al oído a Holo. “Algunas veces sucede. Documentos de exención de impuestos falsificados o falsas demandas de pago por parte un lord local. Los documentos de autorización de recaudación de impuestos son comunes en los ríos”.

“Hmm.”

En la mayoría de los casos, tales documentos eran vendidos por un monto muy alejado de su valor escrito, pero no obstante, muchos compradores parecían pensar que eran reales.

“Me siento un poco mal por él,” dijo Holo.

En el río, se estaba formando una línea de botes, todos dirigiéndose al punto de control.

Los guardias en el punto de control estaban luchando por ponerse al día con sus obligaciones luego de haber sido interrumpidos; detrás de ellos, el chico ahora estaba olvidado por completo.

Tal como dijo Holo, su figura invitaba simpatía, pero mientras que Lawrence podía entender la posición del chico cuando se detuvo a pensarlo, esto era lo que le sucedía a uno cuando se dejaba ser engañado.

“Él va a aprender algo de esto,” dijo Lawrence.

La mirada de Holo se traslado del muchacho a Lawrence con forma acusadora.

“Crees que soy insensible, ¿no es así?” preguntó él.

“Que yo recuerde, cuando tu propia avaricia causo que te tropezaras, caminaste por toda la ciudad, desesperado por ayuda.”

Lawrence no pudo evitar sentirse irritado por el comentario, pero sus éticas mercantes eran completamente opuestas como para darle siquiera una moneda de bronce. “Tal vez, pero aun así, yo era el que caminaba.”

“¿En serio?”

“No soy tan insensible como para darle la espalda a alguien pidiendo ayuda. Pero tratar de salvar a alguien que no está tratando de salvarse a sí mismo, bueno-no es la manera de un comerciante. Si vas a hacer eso, entonces ponte ropas de sacerdote y dirígete a la iglesia más cercana.”

Holo parecía estar pensando en algo, y a pesar de las palabras de Lawrence, ella aun parecía pensar que el chico era bastante lamentable.

Habiendo trabajado ingratamente durante siglos para garantizar la buena cosecha de un pueblo, Holo poseía un fuerte sentido del deber dentro de sí.

Probablemente estaba en su naturaleza el querer ayudar a aquellos que necesitaban ayuda.

Pero también era cierto que si uno empezaba a hacer eso, no habría fin. El mundo estaba lleno de personas con tristeza y dolor, pero los dioses eran pocos.

Lawrence ajusto la cobija alrededor de ellos. “Así que se las va a tener que arreglar por su cuenta, o sino…”

Puede que Holo sea bondadosa, pero ella no era ignorante de cómo funciona el mundo.

Sintiendo una simpatía reacia por el chico, Lawrence miró en su dirección, y en ese momento no le podía creer, no a sus ojos, sino a sus oídos.

“¡Maestro!” una voz hacía eco.

Todas las personas en el área estaban acostumbradas a escuchar las conversaciones en voz alta del mercado, y como resultado, se podían dar cuenta con facilidad a quien iba dirigida la voz.

El chico se puso de pie y corrió atreves del muelle, haciendo caso omiso de las órdenes de los guardias.

Él se estaba dirigiendo, por supuesto, en la misma dirección que su voz era dirigida.

Hacia Lawrence.

“¡Maestro! ¡Soy yo! ¡Soy yo!” eran las palabras de la boca del chico.

“¿Qu… que?”

“¡Oh, estoy tan feliz de verlo! ¡No tenía nada de comer y estaba en un aprieto! ¡Debo agradecerle a los dioses esta buena suerte!”

No había ninguna pizca de felicidad en la cara del chico; sus rasgos eran desesperados.

Lawrence le devolvió la mirada, buscando desesperadamente en su supuestamente gran memoria de comerciante por la cara del muchacho.

Pero todo lo que él pudo concluir era que nunca conoció a un chico que lo llamara maestro, al menos que sea uno de los niños a los que le enseño a ganarse el pan por su cuenta en sus viajes.

Fue entonces que se dio cuenta.

Esto era una apuesta desesperada por parte del chico para salvar su vida.

Lawrence se dio cuenta, pero el guardia lo hizo antes que él y envió al muchacho contra el suelo con la parte trasera de su pica, presionándolo contra este como si tratara de enterrarlo. “¡Tú enano!”

El punto de control era el símbolo de quien tuviera el poder.

Cualquier fraude exitoso desharía dicha autoridad.

Si las cosas salían mal, el chico podría ser arrojado al río con facilidad para que se ahogue.

Sin embargo, esos ojos celestes se fijaron de manera uniforme en Lawrence.

Lawrence se vio momentáneamente paralizado por la implorante mirada-“Si fallo aquí, de seguro moriré,” parecía decir el chico- cuando fue sacudido de su ensueño por un fuerte codazo en las costillas por Holo. Holo no estaba mirando ni Lawrence ni al niño, sino más bien en una dirección aleatoria. Sin embargo, su perfil decía muy claramente: “No te olvides de lo que acabas de decir.”

El chico se puso de pie por su cuenta y pidió ayuda.

“¡Tienes algo de valor al ensuciar el nombre del duque Diejin!” gritó el guardia.

La línea de botes esperando poder pasar este puesto de control y el siguiente seguía creciendo.

Como los guardias eran los que tenían que asumir la culpa por cualquier obstáculo en el tráfico, su paciencia con el chico-que no estaba haciendo nada más que causarles problemas-de seguro llego a su fin.

Sosteniendo al chico contra el suelo con su pica, el guardia levanto el pie como para golpear al chico en las costillas, pero en ese momento-

“¡Por favor, espera!” suplico Lawrence, justo cuando el pie se levantaba.

El impacto no se podía detener. “Ungh,” graznó el chico, tal como una rana.

“Es verdad-¡conozco al chico!”

El guardia miro a Lawrence y rápidamente movió su pie del niño, pero pronto pareció captar la verdadera intención de Lawrence. Molesto, alternaba la mirada entre Lawrence y el chico, luego eventualmente suspiro y retiró la pica del niño.

Era bastante obvio que el chico había estado actuando.

“Bastante bondadoso de tu parte,” decía la mirada silenciosa del guardia.

Los ojos del muchacho se agrandaron, como si no pudiera creer que su desesperada apuesta realmente haya funcionado, pero en cuanto fue capaz de comprender la situación, él se puso de pie y salió corriendo torpemente hacia el barco de Ragusa.

Ragusa estaba atando de nuevo su monedero después de haber pagado el peaje, pero se había detenido un momento mientras miraba las acciones en el muelle. Cuando el muchacho subió a bordo, volvió en sí mismo.

Sin embargo, no fue hasta que se encontró con la mirada de Lawrence que Ragusa logró cerrar su boca abierta.

“¡Oye, estas demorando la fila! ¡Mueve tu bote!”

El guardia puede sólo haya querido librarse de una molestia, pero los barcos en realidad se estaban amontonando detrás de ellos.

Ragusa se ​​volteó hacia a Lawrence y se encogió de hombros,  luego subió al barco y tomó su remo con la mano. Mientras que Lawrence pagara la cuota del chico, no tenía motivo de queja.

Una vez que el niño alcanzó la proa del barco donde estaban Lawrence y Holo, se desplomó, ya sea por agotamiento o por puro shock.

Holo finalmente miro a Lawrence.

Su cara aun mostraba algo de irritación.

“Hemos llegado hasta aquí, así que supongo que no se puede hacer nada”, dijo Lawrence, a lo cual Holo sonrió, llevando su mano hacia el chico que se había desplomado a sus pies, los cuales sobresalían por debajo de la cobija.

Mientras que ella  normalmente parecía disfrutar el burlarse y ridiculizar de los demás, al verla arrodillarse y hablarle en voz baja al muchacho hacía que Holo pareciera una bondadosa monja como lo marcaban sus ropas.

Puede que se viera muy lindo, pero Lawrence no lo encontraba ni un poco divertido.

No era que no tuviera confianza en su propio código de conducta, pero ahora comparado con Holo, él parecía bastante desalmado.

Habiendo determinado que el chico no estaba herido, Holo lo ayudo a sentarse y lo llevo al borde del bote.

Lawrence agarro un poco de agua y se la entregó.

El chico estaba en la sombra de Holo, y Lawrence podía ver que su mano aun sostenía fuerte el certificado.

Lawrence tenía que admitir su espíritu.

“Ten, agua,” dijo Holo, dándosela al chico con un codazo en el hombro.

Los ojos del chicos estaban cerrados, como si estuviera inconsciente, pero se abrieron lentamente, su mirada se alternaba entre Holo que estaba en frente de él y Lawrence, que estaba detrás de ella.

En el momento en que vio la sonrisa tímida del chico, Lawrence miró a un lado, recordando cómo hace un momento había estado a punto de abandonarlo.

“Gra…cias.”

No estaba claro si el chico estaba dando gracias por el agua o por su amabilidad al haberle seguido su acto desesperado.

De cualquier manera, Lawrence se sentía un poco cohibido, no acostumbrado a ser agradecido en una situación libre de ganancia y cálculos de pérdidas.

El chico debió haber estado sediento, pues se bebió el agua rápidamente a pesar del clima frío, luego se aclaró la garganta y suspiró, aparentemente satisfecho.

Al mirarlo, no parecía haber venido de Lenos. Había un buen número de rutas con caminos a través del río, por lo que el muchacho era probablemente de una ciudad al norte o al sur a lo largo de una de esas rutas.

¿Qué clase de viaje lo trajo aquí?

Por las sandalias rotas tenía el niño, una cosa estaba clara-no había sido un viaje fácil.

“Cuando te calmes, deberías dormir un poco. Me pregunto si esta cobija va a ser suficiente” pregunto Holo.

A parte de la cobija que ella y Lawrence usaban, ellos tenían una extra.

Holo se la entregó, y los ojos del chico se abrieron con satisfacción por esta bondad inesperada. Él asintió con la cabeza. “Que las bendiciones de Dios estén con ustedes… dos…”

El chico se envolvió en la cobija y se durmió tan rápidamente que uno casi podía oír el batacazo.

Dadas sus ropas, hubiera sido imposible para él acampar y dormir fuera. Si las cosas salían mal, podría haber muerto de frío.

Holo lo observó preocupa por un tiempo pero pareció relajarse al oír la respiración lenta y regular del muchacho. El rostro de ella era gentil, uno que Lawrence nunca había visto, y ella gentilmente movió los pelos del chico de su rostro antes de ponerse de pie.

“¿Debo hacer lo mismo por vos?” preguntó ella, mitad burlándose, mitad avergonzada.

“Es el privilegio de los niños el ser atendidos así,” contestó Lawrence con un encogimiento de hombros.

Holo sonrió. “Desde mi puno de vista, vos aun sos un niño.”

Mientras ella hablaba, el barco, que hasta hace un momento estaba ganando velocidad mientras flotaba por el río, desaceleró. Habían alcanzado en gran medida a los barcos delante de ellos, y Ragusa había tomado un interés en su nuevo acompañante. Él bajó su remo y gritó desde el otro lado del cargamento.

“¡Todo un niño problemático! ¿Por lo menos está bien? “Ragusa preguntó sobre el chico.

Holo asintió con la cabeza y Ragusa se acarició el mentón, pensativo, exhalando aliento blanco.

“Me pregunto quién lo engañó. No sucedió este año, pero llegada la temporada de frío, un gran número de personas vienen desde el sur, y entre ellos hay estafadores en abundancia. El ante año pasado, hubo un falsificador tan hábil que no sólo los niños, sino que incluso los comerciantes astutos estaban siendo engañados por él. Tal vez la gente se avivo, porque desde entonces, casi nunca se ven. El niño debió haberse topado con uno de los últimos.”

Lawrence retiró cuidadosamente el documento de la mano del chico, que sobresalía por debajo de la cobija, luego lo desenrolló y lo leyó.

Era una declaración de derecho para cobrar impuestos a las embarcaciones en el río Roam, emitido por el duque Herman Di Diejin.

Con una letra difícil de entender, había directivas para esa causa, pero cualquiera que haya visto el artículo genuino sabría que esto era una falsificación.

Y, por supuesto, estaba el asunto de la firma y el sello del duque.

“Sr. Ragusa, ¿cómo se deletrea el nombre del duque Diejin?

“Mm, de esta manera…”

Al comparar la respuesta de Ragusa con la firma, Lawrence descubrió que una de las letras minúsculas silenciosas estaba mal.

“Además, el sello es una falsificación”, agregó Ragusa. “Copiar el verdadero sello se castiga con la horca.”

Eso era interesante.

Copiar el sello verdadero significaba la muerte, pero hacer un sello parecido no era ningún crimen.

Ragusa se ​​encogió de hombros con cansancio, y Lawrence volvió a doblar cuidadosamente el documento y lo guardó debajo de la cobija.

“Sin embargo, usted tendrá que pagar por la tarifa extra, no se olvide”, dijo Ragusa.

“Ah, er…si. Por supuesto.”

Puede que a Holo no le guste, pero al final, era el dinero lo que le daba forma al mundo.

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